SAJA - BÁRCENA MAYOR
23 de febrero de 2020
Distancia: 14,00 km
Desnivel: 320 m
Duración: 4:00 h
Dificultad: MEDIA BAJA

Recorrido: Esta
ruta nos permitirá conocer los pueblos altos de Cabuérniga y el bosque
de Bárcena y Saja. Coincide con la segunda etapa
del GR 71, aunque la realizaremos en sentido contrario.
Partiremos
del pueblo de Saja (428m), último
pueblo de Cabuérniga, en la carretera a Palombera. Llegaremos hasta
el río y cruzaremos el puente sobre el Saja. Giraremos a la derecha y,
en seguida, a la izquierda, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR.
Comenzaremos la subida por la pista que sube a Colsa. En parte del
recorrido podremos ver los restos de la antigua calzada de La Varga, que unía Saja con Colsa. Durante la ascensión, pasaremos junto a la pequeña ermita de El Santuco.
Continuaremos
ruta hacia Colsa (730 m), punto más alto del itinerario. Primero, llegaremos al mirador sobre el valle del Saja, donde hay un
monumento. A
nuestra derecha, Peña Colsa y, en frente, el inmenso Bosque de Saja.
Desde Colsa, proseguiremos un tramo por
carretera hasta llegar a Los Tojos (649 m), capital del municipio
cabuérnigo homónimo (aunque el ayuntamiento se encuentra en Correpoco).
Es buen lugar para tomar un tentempié.
Continuarermos por el bosque, donde
podremos disfrutar de hermosos ejemplares de robles y
hayas, con troncos increiblemente retorcidos. Continuaremos hasta
Bárcena Mayor,pasando por Los Tojos (495 m), capital del municipio
homónimo, donde podremos tomar un tentempié.
Llegaremos, finalmente, a Bárcena Mayor (495 m), cruzando el Río Argonza.
Bárcena Mayor, un pueblo de
postal
Calles empedradas, casonas montañesas con balconadas
de madera, amplios zaguanes y el rumor del río Argoza. Éste presume de ser uno
de pueblos más bonitos del país y por si aún así quedara corto, ahí está el
valle de Saja, envolviéndolo con su permanente verdor.
La historia de este pueblo declarado conjunto histórico
artístico parece que se empeñó en darle a sus piedras una pátina de gloria,
pues por ella transitaron desde legiones romanas a emperadores de la talla de
Carlos V, sin olvidar a los foramontanos, aquellos aguerridos montañeses que
repoblaron la Meseta hace más de mil años.
Y allí,
al pie de la vieja calzada, algunas de cuyas pulidas piedras todavía muestran
las huellas de carros y rumores de caballerías, que atravesaban desde Castilla
por Alto Campoo después de pasar el puerto de Palombera y descender siguiendo
el valle de un joven río Argozas, se apiña el caserío de Bárcena Mayor.
Sus casas de una soberbia arquitectura montañesa, levantadas con piedra
de sillería y amplios arcos de entrada, son las de unas gentes habituadas a
vivir al ritmo del cultivo de sus campos y al cuidado del ganado. Sus albarcas
o las cebillas [arnés tradicional de madera para sujetar al ganado] o
reproducciones de yugos que hoy se venden como recuerdo a todos los que gustan
en deambular por el bellísimo casco urbano, son, como antaño, elaboradas por manos
artesanas que han dado fama al pueblo. Ya que eran muy apreciados los
carros, aperos de labranza, ruedas y demás útiles por los agricultores
castellanos.
Del
artesano de la madera a la plazuela, donde asoman las balconadas de madera
siempre mirando al sur y este y adornadas de flores; o al bar, en el que
socializan propios y recién llegados. De la amplia portalada donde se recogen
los aperos por las callejas a las que se abren ventanucos y en las que resuena la
fuente. Todo en Bárcena parece rodear al paseante de un bucólico ambiente
rural de montaña ya desaparecido en la mayor parte de nuestra geografía.
Además de conservar el aire medieval de cuando se fundó, allá por el
siglo IX, Bárcena es el único pueblo situado dentro del Parque Natural del
Saja-Besaya. Está en su corazón, por ello parece de rigor caminar por sus
sendas antes de dejarse llevar por el tentador aroma del cocido montañés,
rey de los fogones del valle, que surge por las puertas de sus restaurantes.